¡QUERIDOS REYES MAGOS!

QUERIDOS REYES MAGOS. Texto

Los españoles escribimos una carta a los Reyes Magos que, desde el lejano oriente, vienen cargados de regalos para todos. Pero solo si te has portado bien; si no, recibirás una bolsa con negro y sucio carbón. El día de los Reyes es el 6 de enero y la tarde del día 5 hay mucha actividad. Se preparan las cabalgatas de los Reyes, donde los niños van a ver desfilar a los tres Reyes Magos (Melchor, Gaspar y Baltasar) y a sus pajes montados en camellos. Además recibirán caramelos. Después, al llegar a casa, pondrán sus zapatos en el balcón para que los Reyes sepan que viven ahí; dejarán también un platito con algún dulce navideño para que sus majestades se recuperen un poco de tan arduo trabajo y (es importante) un poco de paja y agua para sus camellos, que también están muy cansados de cargar con los regalos. A la mañana siguiente (por supuesto, muy temprano) verán que la comida y la paja han desaparecido (es la magia de la Navidad) y que, en su lugar, hay paquetes con sus nombres. Los abrirán y ese día mágico será para jugar y disfrutar de sus regalos.
Los mayores también recibimos regalos. Es un consuelo si, como es bastante probable, no hemos ganado la Lotería de Navidad. Este año, como todos, yo he escrito una carta a los Reyes para ayudarles un poco a la hora de elegir mis regalos, porque sé que están agotados. Es esta que comparto con vosotros. 

Aprovecho para desearos a todos ¡MUY FELIZ NAVIDAD! Espero que la celebréis rodeados de paz, amor y salud.

¡Y que la suerte nos acompañe siempre!

¡Queridos Reyes Magos!
     Este año, 2018, me he portado bien; he trabajado con gana y entusiasmo; he tenido buen humor y he intentado contagiárselo a los demás; he tenido paciencia con todos (mucha paciencia, subrayo); he administrado mi dinero con cordura y sin despilfarro; he preparado mis trabajos con dedicación; he cuidado a mi familia, he cocinado para ellos y los he escuchado y consolado en los momento algo amargos; y sí, por todo ello, he sido feliz y me siento satisfecha.
     Así que ahora, Majestades, creo que merezco que escuchéis con atención mis peticiones y espero que me las concedáis todas.

A Melchor le pido que:
   -Los demás tengan también paciencia conmigo los días en que no me soporto ni yo misma.
   -No llegue “limpia” a final de mes; un respiro económico, por favor.
   -Mis alumnos disfruten “de” y “en” mis clases.
   -Me haga ser cada día un poco más honesta y justa.

A Gaspar que:
   -Mi familia recuerde mi cumpleaños y piense en algún regalo original (no siempre perfume o bombones, que me gustan mucho, pero…).
   -Las visitas al médico sean escasas y rápidas; no quiero que ese señor forme parte de mi vida.
   -La lluvia y el frío aparezcan solo lo necesario.
   -Mis amigos sigan siéndolo.

A Baltasar que:
   -Me recuerde que, pase lo que pase, mañana saldrá otra vez el sol.
   -Me obligue a ayudar a todos los que necesitan que les eche una mano.
   -Por allá arriba, Dios y su corte se acuerden siempre de mí y de los míos.
   -Me susurre al oído: "Cumplir un año más no es una tragedia; lo puedes superar".

Yo, por mi parte, prometo ser buena también en 2019.

Un abrazo para los tres y nos veremos otra vez dentro de un año; espero.

¡FELIZ NAVIDAD MELCHOR, GASPAR Y BALTASAR!
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